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Tiempo medio de cobro
Integra pagos sin efectivo, inteligencia artificial en el punto de venta y accesos sin colas para operar más rápido, vender más y tener control total durante el evento.

Cashless × VENTRY
<2s
Tiempo medio de cobro
+25%
Potencial de ticket medio con IA
3000/h
Capacidad de acceso por puerta
24/7
Visibilidad operativa
Un sistema cashless sustituye el efectivo por un monedero digital asociado a la pulsera o tarjeta NFC del asistente. En VENTRY ese monedero se recarga online o dentro del recinto, se gasta en cualquier barra con un simple tap y el saldo sobrante puede devolverse online al cerrar el evento, según la política que fije la organización.
Cuando llegan los picos de afluencia, la experiencia del asistente cae y también el consumo por persona.
El manejo manual incrementa errores de caja, ralentiza cierres y complica el control financiero.
Sin visibilidad en tiempo real es difícil ajustar personal, stock y estrategia comercial durante el evento.
Conecta algoritmos de recomendación y alertas operativas al ritmo real del evento.
La IA sugiere productos complementarios al punto de venta según contexto y patrones de compra.
Detecta anomalías por zona (caída de ritmo, colas, picos) y permite reacción temprana.
Cruza comportamiento de consumo y franjas horarias para decidir surtido y pricing con más precisión.
El asistente carga saldo online antes del evento o en los puntos de recarga del recinto, y su pulsera queda lista para consumir.
La misma pulsera valida su entrada en la puerta: el acceso y la cartera son una sola credencial, y el aforo se cuenta solo.
Acerca la pulsera al TPV y el cobro se completa en menos de 2 segundos. Sin efectivo, sin cambio y sin errores de caja.
Conciliación digital por transacción y devolución del saldo no gastado con trazabilidad completa según la política del evento.

El asistente carga saldo desde el móvil antes de llegar y tú cobras antes de abrir puertas.

Cobro ultrarrápido + recomendaciones inteligentes para incrementar ticket medio.

Acceso masivo sin contacto y sin colas en entradas de alta capacidad.

Acreditación rápida y activación de pulseras en un flujo integrado.

Ventas, aforo y rendimiento por zona para decisiones en vivo.

Conecta compra de entrada, acceso y consumo en una sola capa de datos.

Las comandas cobradas saltan directas a la cocina de cada puesto, con tiempos controlados.

Coordina staff, turnos y operativa para mantener un servicio cashless consistente.

Compatible con VERI*FACTU. Cada venta genera su registro de facturación y se remite automáticamente a la Agencia Tributaria, conforme al Real Decreto 1007/2023.
Declaración responsableTe ayudamos a diseñar el flujo de pagos, acceso, devoluciones y reporting con una propuesta alineada a tu operativa real.
Una pulsera cashless es el soporte físico del monedero digital del asistente: una pulsera de tela, una tarjeta o un brazalete con un chip NFC dentro. Ese chip no lleva dinero, lleva un identificador único que enlaza a la persona con su saldo. Por eso se puede recargar desde el móvil, gastar en cualquier barra del recinto y recuperar si se pierde.
Un chip NFC pasivo, sin batería ni electrónica que se pueda estropear. No guarda datos personales: guarda un identificador único que apunta al monedero del asistente.
Online antes del evento desde el móvil, o en cualquier punto de recarga del recinto con tarjeta o efectivo. El saldo está disponible al instante, sin esperar confirmaciones.
Acercándola al terminal. El cobro se confirma en menos de dos segundos, sin PIN ni firma para importes normales de barra, y sin sacar el móvil ni la cartera.
El saldo está vinculado a la cuenta del asistente, no a la pulsera. Se bloquea el soporte perdido y se emite otro con el mismo saldo, sin que nadie pierda su dinero.
El chip es el mismo; lo que cambia es el envoltorio, y la decisión suele ser operativa, no técnica. La pulsera de tela con cierre de un solo uso funciona bien en festivales de varios días, porque no se quita y hace de entrada y de cartera a la vez. La tarjeta NFC encaja mejor en eventos de una jornada, en ferias y congresos donde ya va colgada de la acreditación, y en recintos donde el asistente entra y sale. El brazalete de silicona reutilizable sale a cuenta en parques acuáticos y beach clubs, donde aguanta agua y cloro toda la temporada.
En todos los casos el mismo soporte puede llevar el control de acceso y el saldo. Es la diferencia entre que el asistente gestione una entrada, una pulsera y una cartera, o una sola cosa en la muñeca.
El tiempo por transacción parece un detalle hasta que lo multiplicas por las tres mil consumiciones de una noche.
El cashless no sustituye a la tarjeta bancaria: convive con ella. El asistente recarga con tarjeta y luego gasta con la pulsera, así que la autorización bancaria ocurre una vez en la recarga y no en cada consumición. Eso es lo que quita la dependencia de la red en la barra, y lo que explica que el sistema siga cobrando aunque se caiga internet.
Es una pulsera, tarjeta o brazalete con un chip NFC que identifica al asistente y lo enlaza con su monedero digital. El chip no guarda el dinero ni datos personales: guarda un identificador. El asistente recarga saldo online o en el recinto, paga acercando la pulsera al terminal en menos de dos segundos, y recupera el sobrante al cerrar el evento.
No pierde el saldo. El dinero está asociado a su cuenta, no al soporte físico, así que se bloquea la pulsera perdida y se emite otra con el mismo saldo desde cualquier punto del recinto. La pulsera bloqueada deja de servir para pagar en el momento.
El sistema soporta devolución online: el asistente la solicita desde su móvil al cerrar el evento y el importe vuelve a la tarjeta con la que recargó, con el movimiento registrado y conciliado. Las condiciones concretas (plazo, importe mínimo, comisión) las fija cada organización en su política de evento. En el Feels Like Festival se devolvió saldo online tras más de 5.000 transacciones.
Sí. Los terminales operan en local: siguen cobrando y los accesos siguen validando aunque no haya red, y todo se sincroniza solo al recuperar la conexión. Lo que sí necesita conexión son las recargas online desde el móvil y el panel en tiempo real, no el cobro en barra.
Menos de dos segundos por consumición, frente a los 15-30 segundos de un datáfono tradicional y los 20-40 del efectivo con cambio. La diferencia parece menor hasta que se multiplica por las miles de consumiciones de una noche: es lo que descongestiona la barra en los picos.
No. Para pagar basta con la pulsera. La recarga online se hace desde el navegador del móvil, sin instalar nada, y quien prefiera no usar el móvil puede recargar en los puntos físicos del recinto con tarjeta o efectivo.
Recargas online y en recinto, cobro con pulsera NFC en barras y puntos de venta, devolución de saldo, analítica de consumo en vivo e integración con el control de acceso y el ticketing, de forma que la misma pulsera sirva de entrada y de cartera.
Sí. VENTRY TPV, el sistema que factura los cobros del recinto, cumple con el Real Decreto 1007/2023 y la Orden HAC/1177/2024: cada consumición genera su registro de facturación, se remite automáticamente a la Agencia Tributaria y el ticket sale con su código QR de cotejo, también cuando el cobro se ha hecho sin conexión. La declaración responsable está publicada en ventry.es/legal/declaracion-responsable.
La misma pulsera que valida la entrada es la cartera del asistente: entra sin detenerse y consume con ella. Para la organización eso significa ver aforo y consumo en un solo panel, y poder cruzar cuánta gente hay dentro con cuánto se está vendiendo en cada barra.